Esa poesía, como buena declamadora que fui en mis años de estudiante, siempre, con el perdón de su afamado autor, la odié.

Para mi, eran un montón de sí, sí, sí; y luego, al final, un pobrecito y solitario NO. Cómo declamar semejante cosa y hacerle sentir al público algo en el fondo del alma, como debe hacer un buen declamador?

Sin embargo, aprendí con los años, que pocas cosas que se han escrito definan mejor al panameño.  Es raro escuchar en nuestras oficinas a cualquier colaborador decir al jefe, luego de pocos argumentos nerviosos un NO rotundo, aunque sepan que el jefe está equivocado y que puede cometer un grave error con lo que solicita u ordena.

Preferimos no pelear con nadie, y al final, cuando la trastada esté hecha decir simplemente: Jefe usted me dijo que lo hiciera…

Pero, este silencio cómplice involucra mucho más de lo que imaginamos.  Ocupamos posiciones en nuestras empresas para aportar al crecimiento y fortalecimiento de la misma, y por más difícil y temperamental que sea el que nos da órdenes, debe existir, ante todo un sentido de ÉTICA PROFESIONAL; que lamentablemente, hemos olvidado practicar, en donde es imperante que se haga sentir nuestro conocimiento y experiencia, motivos que llevaron a que se te contratara en el puesto que ocupas.

Ahora, vemos a Panamá en un conflicto terrible de imagen y de credibilidad.  Resulta, que este es un país de narcos y lavadores de dinero!!!! Qué injusto! gritamos entre nosotros; nos rompemos las vestiduras preguntándonos por qué el mundo nos trata con tanta rudeza. Pero, la respuesta a los de afuera es la de siempre: Sí, sí, sí.

Y hemos caído en aceptar que nos juzguen por un papel o por unas cuantas empresas, como ratas inmundas que deben ser exterminadas. Y nosotros mismos nos condenamos sin siquiera permitir que haya un juicio justo!!!! Jooo, como me diría un amigo de Chitré, se te salió el cobre, pue.

Panameño, mi llamado de atención es a que cada uno cumpla con la labor a la que ha sido encomendado. Si te toca ser legislador, o presidente o trabajador, actúa como tal.  Si tienes que ser el trabajador que le dice en su cara al jefe que está equivocado, hazlo, pero con argumentos sólidos y con respeto.  Estoy segura que ganarás pronto mucho más de lo que esperabas.  Sobre todo ganarás respeto por ti.

Posiblemente mañana despertaremos con una nueva reacción virulenta del mundo globalizado que nos toque en el corazoncito de todos los panameños o, nuestro jefe nos dará una orden sin sentido.  Por lo menos, tengamos la dignidad de decir en algún momento, como en la poesía, un único y solitario NO. Esa noche dormirás sintiendo que tomaste el control de tu vida. Tal vez no tengas trabajo, pero, tu conciencia estará tranquila…

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